¿Por qué la Ley de IA de la UE importa en América Latina?
La Ley de IA de la Unión Europea (Reglamento 2024/1689) delimita su ámbito de aplicación por el papel que se desempeña y por el vínculo con la Unión (artículo 2, apartado 1). Los supuestos principales son tres: el proveedor que introduce un sistema de IA en el mercado de la UE o lo pone en servicio en la Unión, esté establecido en la Unión o en un tercer país; el responsable del despliegue establecido o situado en la Unión; y el proveedor o responsable del despliegue de un tercer país cuando los resultados producidos por el sistema de IA se utilizan en la Unión. Una empresa en Ciudad de México, Bogotá, Santiago o Buenos Aires que venda su software de IA en Europa lo está introduciendo en el mercado de la UE, y una empresa cuyos sistemas de IA produzcan resultados que se utilicen en la Unión también está en el ámbito de aplicación.
Esto no es teórico. La Comisión Europea ha sido explícita sobre el alcance extraterritorial del reglamento, y las autoridades nacionales de supervisión de los Estados miembros tienen competencia para investigar y sancionar a organizaciones fuera de la UE que infrinjan las disposiciones.
Los plazos actualizados tras el Ómnibus de mayo de 2026
El acuerdo provisional del 7 de mayo de 2026 entre el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo modificó significativamente el calendario de aplicación. Las empresas latinoamericanas deben actualizar su planificación de cumplimiento con los nuevos plazos: prácticas prohibidas en vigor desde el 2 de febrero de 2025, obligaciones GPAI desde el 2 de agosto de 2025, transparencia (Artículo 50) desde el 2 de agosto de 2026, marcado de contenido generado por IA desde el 2 de diciembre de 2026, y IA de alto riesgo Anexo III desde el 2 de diciembre de 2027.
Qué sectores latinoamericanos tienen mayor exposición
Los sectores con mayor exposición al cumplimiento extraterritorial son el software y SaaS (especialmente aplicaciones de RR.HH., crédito, salud y educación que se introduzcan en el mercado de la UE), los servicios de BPO y centros de contacto cuyos sistemas de IA produzcan resultados que se utilicen en la Unión, las fintechs con usuarios en la diáspora latinoeuropea, y las empresas de contenidos digitales con audiencias europeas significativas.